Por JULIO PULIDO MOULET /
Señor Moreno Bonilla :
No sé si las almenas de los palacios que habita son tan altas que le impiden asomarse para ver si sus súbditos tienen pintada la cara de sonrisa y bienestar o por el contrario la tienen hosca y con evidentes señales de preocupación.
Vaya por delante mi consideración a su persona. Usted no es, por su origen humilde, miembro del señoritismo andaluz ni un radical conservador ciego como tanto político demagogo y populista que abusa de la mucha buena gente que no lee, ni contrasta opiniones, ni se educa políticamente leyendo por ejemplo El País y El Mundo y después sacar su propio criterio valorando por sí mismo las contradictorias opiniones que en ellos se vierten. En Andalucía por desgracia se leen menos diarios y menos libros que en el resto de España y no hablemos ya de zonas rurales en las que desgraciadamente aún abundan miles de personas desatendidas de ese alimento tan necesario para ser ciudadanos libres como es la cultura y la capacidad de análisis.
De eso se aprovechan hoy por hoy los profesionales de la política tanto de su partido como del adversario en una espiral que nace en el parlamento de Madrid y se traslada al resto, sean Comunidades Autónomas, Diputaciones o Ayuntamientos. Porque pienso que usted todavía mantiene un tono moderado y dialogante le dirijo estas líneas para mostrarle mi preocupación por cómo está se desarrollando la política sanitaria en nuestra región y que como bien sabe está lejos de otras regiones españolas en las que se presta mayor atención en cuanto a personal y medios se refiere. Llegado a este punto le recuerdo que, a mi modo de ver, su nefasta política sanitaria fue la causa principal de perder el poder la señora Susana Díaz a la que le salió un hueso duro de roer en el doctor Candel ( q.e.p.d.) que se convirtió en héroe popular reivindicando mejores prestaciones. A lo mejor a usted le hace falta un Candel que lo baje del candelero. Leo a diario cientos de quejas de todas las provincias andaluzas relacionadas con la asistencia sanitaria tanto a nivel primario como al hospitalario, retrasos en consultas de cabecera, de especialidades o de necesidades quirúrgicas sin olvidarnos de la tercera edad y sus peculiaridades. Está a tiempo Sr. Moreno Bonilla y debe saber qué hacer. Le sugiero que se siente ante la relación de gastos generales y tache aquellos superfluos, de chiringuitos que todavía se mantienen o de aquellas partidas sin rentabilidad social. Debe aumentar como mínimo un veinte por ciento el presupuesto sanitario para disponer de más y mejores medios para fortalecer la sanidad pública y dejar de mirar con el rabillo del ojo a la privada que, como su nombre indica, debe ser privada y del mismo modo gestionada.
Le va en el juego su continuidad al frente de la Junta. Su oponente ya está en campaña. No seré yo quien la juzgue si bien tengo mi opinión de su persona, de sus modos y de su tiempo como consejera de Sanidad primero y de Hacienda después en Sevilla y su salto a Madrid para llegar a número dos del partido. No sé ni me importa si Sánchez al designarla ha pretendido quitársela de encima o buscar recuperar Andalucía para su partido. Sea como fuere usted y ella saben que en la gestión sanitaria descansará buena parte de la campaña de ambos de aquí a las elecciones. Siga desantendiendo sector tan primordial y seguirá los pasos de su antecesora. En sus manos estará impedirlo.
Foto: Juanma Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía.