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Por ANTONIO GARRIDO / Bueno, ya pasó la resaca política que nos ha tenido entretenidos durante las últimas semanas, porque relevar a un secretario general socialista que ha estado en el cargo quince años, más algún que otro trienio como número 2, eso no ocurre todos los días. Se ha apeado del liderazgo político Francisco Reyes Martínez, y tal como me atreví a adelantar hace unos días las circunstancias han ayudado para que se vaya por la puerta grande y colocando en una balanza pros y contras, lo doy por merecido. En parte el 16 congreso quedará retenido en la memoria como ese tributo que una persona merece en todas las circunstancias, siquiera sea por el valor de dar la cara en un puesto nada fácil. Tengo un gran respeto por los políticos, pero de todas las formaciones, obviamente me refiero a los que se lo curran, que son capaces de dedicar una etapa de su vida a una responsabilidad que casi siempre termina siendo pública, y es verdad que se suman éxitos y fracasos, pero somos poco agradecidos porque tal vez no alcanzamos a valorar el papel que les corresponde, los sacrificios que se les exigen. Y esto se multiplica cuando se trata de cargos elegidos en las urnas y han de representarnos en las instituciones. El único gran inconveniente, el peligro que les acecha cuando forman parte del funcionamiento del partido, es que la exigencia número uno no parece ser otra que ponerse al servicio de su argumentario que no siempre coincide con los intereses que un político de un territorio concreto está comprometido a defender.

Reyes es un buen gestor, lleva años demostrándolo en los lugares donde le ha situado su partido, en los últimos años en la Diputación Provincial, y en su caso es verdad que tiene reconocida su lealtad a Jaén, demostrada en todas las acciones promovidas desde el ente supramunicipal, ahora bien, cuando las acciones políticas no dependían de él sino de otras instancias, ha sido uno más, dicho de otra manera, no se le ha criticado como presidente de la Diputación, se puede decir que ese ha sido el refugio seguro, donde ha podido hacer gestión muy pro Jaén, y la evidencia no necesita de mayor explicación, pero cuando debían abrirse puertas de otros lugares, antes en la Junta, donde hubo sorprendentes años de sequía, aunque se nos quiera hacer ver lo contrario, y después en los ministerios, la sensación tantas veces ha debido ser la derrota, así durante mucho tiempo, hasta que ahora, por esa alineación de los astros de la que tanto se habla, parece que parte de los asuntos pendientes empiezan a aflorar. Con un matiz, se están proyectando para el futuro a corto, medio y largo plazo de Jaén una serie de infraestructuras fundamentales en las que, tal vez porque vayamos tarde y queremos recuperar el tiempo perdido, nos abonamos a las soluciones de urgencia, y cuidado con ellas.

Podríamos estar asumiendo un error histórico, porque mientras otros territorios se “rearman”, concepto tan de moda, las futuras generaciones, como nosotros hacemos con las que nos precedieron, pueden criticar con dureza nuestra escasa altura de miras, la aceptación del conformismo histórico que nos ha hecho desaprovechar tantas oportunidades. Puedo llegar a aceptar como mal menor las soluciones low cost para acercarnos a la alta velocidad, pero renunciar al AVE como cualquier capital que se precie, en definitiva, pasar por soluciones que pretenden acallar nuestra buena voluntad, no me termina de convencer. Yo sigo con el mismo mensaje de siempre, ni más que nadie ni menos que nadie, y estar en el ámbito de la convergencia con el territorio, el próximo y el lejano. Al ministro se le puede agradecer que venga a Jaén en plan de ayudar, y mira que me caía regular Puente, por sus bravuconadas, y ahora al menos lo escucho, entiendo hasta que su voluntad sea buena, pero mi lamento es que somos nosotros, los jienenses, los que deberíamos tener la última palabra. Los políticos, en este caso los socialistas, han quedado abducidos por el anuncio ministerial, pero igual hubiera pasado si se le ocurre otra idea. No me inquieta tanto lo que se pretende hacer hoy, sino cómo nos están diseñando el Jaén del futuro, del que disfrutarán o padecerán nuestros hijos y nietos, y sería triste que no nos recordaran para bien. Ese es el problema, el futuro, y el protagonismo que nos aguarde.

Dicho lo anterior, me ha sorprendido que en las declaraciones con motivo de su presencia en Jaén de la vicepresidenta María Jesús Montero y del discurso pronunciado en el acto inaugural del congreso socialista, aparte de sus primeras impresiones sobre la sentencia de Dani Alves, que todo hace indicar que estaban preparadas para polemizar y a fe que no se equivocó, por la repercusión mediática, hasta el punto de que se vio obligada a rectificar, no entrara en los temas del territorio más que en generalizaciones, pero recuerdo que nunca lo hizo, ni siendo consejera en la Junta ni al frente de ministerios, jamás selló compromisos y los aireó, ignoro si lo hizo en privado con los políticos de casa. Lo sorprendente que tan distinguida estratega tuviera, sí, palabras para los protagonistas de la renovación en el PSOE provincial, pero “no dijo ni mu” de las soluciones que en su caso estaría facilitando su Ministerio para aligerar el peso de la ruina en el Ayuntamiento de Jaén, que es lo que ahora nos tiene en ascuas. Lo siento, pero aunque esta sea su tierra como la nuestra, no la veo en Andalucía sermoneando. Igual me trago esta temprana opinión. No creo que se trate de un olvido, por lo que una de dos, o la cosa no está madura aunque el día que se firmó la moción de censura todo hacía indicar que era inminente, o es que los ideólogos siguen negociando porque no debe ser fácil algo así como cuadrar el círculo. Por cierto, estamos a punto de cumplir cien días de la aventura iniciada entre socialistas y “merece”. No nos puede pasar desapercibida, está en agenda.  

He querido explicar los acontecimientos por orden cronológico, en consecuencia muchos ya conocerán que la vicepresidenta y líder del PSOE andaluz ha intervenido esta mañana en un Foro en la capital hispalense y seguramente para la ocasión tenía preparado el discurso de la ayuda para que algunos ayuntamientos, el de Jaén entre ellos, salgan del pozo en el que se encuentran. Ni que decir tiene que en la convocatoria matinal la señora Montero ha estado superacompañada por representantes del partido en toda la comunidad, entre ellos una nutrido grupo de jienenses, con Juan Latorre y Julio Millán  a la cabeza. El regidor de la capital, que ayer tuvo un mal día en sus relaciones con la Junta, ha reaccionado ipso facto, y aunque está por ver el contenido de las medidas a las que se podrán acoger, por lo pronto lo que ha causado una impresión favorable es que el Consistorio va a contar con diez años de plazo para aliviar la deuda. No solo Millán se ha mostrado eufórico, lo mismo hay que decir de la reacción de la primera teniente de alcalde, María Espejo, bien es cierto que en su caso con algo más de mesura. Por el momento no cabe hacer valoración alguna de lo que no se conoce, espero que no signifique solo que en vez de tener hasta 2050 para pagar la hipoteca de la deuda no signifique que se amplíe el periodo diez años más para que nuestros nietos o bisnietos, hacia 2060, hereden el legado de una ciudad mal gobernada por unos y por otros.

En fin, ahora, en la despedida del cargo de secretario general, porque a este animal político que es Reyes no lo veo fuera del paisaje, se ha producido el relevo en la persona de Juan Latorre, el alcalde de Arjona, que ya está claro que se identifica con el municipalismo, no hay más que ver su núcleo duro. En la presidencia ha colocado a la alcaldesa de Úbeda, Antonia Olivares, que es un referente en un Ayuntamiento significativo, y como número 2 sitúa a la también alcaldesa, Yolanda Caballero, que menuda campaña le ha hecho al nuevo jefe, ha sido una de sus principales activistas y eso que no le han faltado. El parlamentario andaluz Víctor Torres, también con anterior experiencia municipal, pasa a ocuparse nada menos que a las tareas de Organización y Comunicación, el partido en sus manos, y la anterior responsable de Organización, otra que fue alcaldesa de su pueblo, Lopera, pasa a Política Municipal. Latorre ha hecho encaje de bolillos para situar a tanta gente, incluida una nutrida representación de la militancia que optaba por Ángelez Férriz, quien por cierto no está presente en el nuevo órgano de dirección, todo hace indicar que por deseo propio, pero recuerdo que en los preliminares de las primarias se ofrecieron el uno al otro el puesto número 2. Se entiende que esta fórmula puede significar un buen deseo pero no es eficaz, debe prevalecer el equipo, la sintonía y los postulados.

Ayer celebraron su nueva ejecutiva, se hicieron fotos y renovaron su ilusión, eso está bien, verles ilusionados y con ganas de comerse el mundo. Al cabo de los años suele ocurrir que el mundo ha ganado la batalla, pero cuando surge una renovación, lo mismo que hice cuando surgió la del PP con Erik Domínguez, después de una complicada travesía, siempre es ocasión de felicitar, al final somos todos del mismo territorio y sus éxitos, si los tienen, directa o indirectamente nos afectan, ese es el mérito de la política. En Jaén necesitamos que se haga mucha política, en positivo, nos queda mucho camino por recorrer para estar donde nos corresponde.

He escuchado algunas intervenciones, también la de clausura, de Juan Latorre, y se percibe que es una persona normal que transmite mensajes asumibles para cualquiera: estar pegados a la gente, desarrollar una política útil, servicio público 24/7, disposición de escuchar atentamente a los veteranos, pretende ser el “aliado de los jienenses”…y ha señalado en varias ocasiones que ha llegado un nuevo PSOE, y me refiero a las personas porque en la política está por ver, y que están dispuestos a escribir las mejores páginas de la historia del partido. Encantados siempre que coincidan con páginas gloriosas de la historia de Jaén, solo que para eso se necesitan mucho más que palabras: hechos, ambición, exigencia y no dejar que con buenos modos nos pretendan meter gato por liebre, si es el momento de Jaén debe de serlo a lo grande, sin renuncias, sin complejos, sin dejarnos comulgar con ruedas de molino. En más de medio siglo de profesión he tenido la oportunidad de conocer los gozos y las sombras de la política provincial, más las últimas, desde luego, y no pretendo más que lanzar un aviso a navegantes.

Foto: La nueva ejecutiva provincial del PSOE de Jaén en foto de familia tras su primera reunión.

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