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Por ANTONIO GARRIDO / Los socialistas de la provincia acaban de elegir en las urnas a su nuevo secretario general y lo han decidido entre dos candidatos en una consulta bastante reñida en la que los dos aspirantes han demostrado tener detrás a una importante masa de la militancia, a juzgar por las imágenes que hemos ido conociendo a través de las redes sociales de la movilización por todas las casas del pueblo jienenses y desde el minuto uno por el respaldo que ambos obtuvieron para encontrar los avales imprescindibles para entrar en la carrera de la sucesión que ha hecho historia porque en 106 años es la primera vez que los votos de los afiliados determinan qué persona les va a representar en el máximo cargo orgánico, la secretaría general. Juan Latorre Ruiz y Ángeles Férriz Gómez decidieron dar el paso sin que existiera, a pesar de algunos intentos, la posibilidad de una candidatura de unidad, y tampoco se logró, como hubiera sido deseable y tal vez decisivo, un debate abierto entre los dos aspirantes, para confrontar ideas y opiniones con una moderación neutral, por tanto sin la presión que en este tipo de situaciones se han vivido, en algunos casos de escasa ejemplaridad, porque es verdad que la democracia, una persona, un voto, es el menos malo de los sistemas posibles, pero también hay formas de violentar la bondad de los procedimientos. De todos modos, dado que quienes estaban en el ring han dado por buenas las reglas del juego, ya solo queda culminar el proceso de transición que protagoniza el PSOE en la provincia de Jaén.

Juan Latorre, alcalde de Arjona, que es una persona a la que se tiene en alta consideración en su partido y cuyo principal aval es el de ser alcalde de su pueblo, elegido por amplísima mayoría en las últimas citas electorales, nada menos que casi un 66% de los apoyos, que es un dato bastante revelador, porque para valorar a un político siempre me fijo en cómo lo tratan las urnas en su propio municipio, entre sus paisanos, y si es tan favorable como ocurre en su caso, hay poco lugar para la duda. Es un hombre formado, con 38 años, amplia trayectoria orgánica, de reputada familia socialista (su hermano es senador) y ha tenido la virtualidad de haber empezado su campaña hace varios meses, cuando vio la necesidad de entablar contacto con agrupaciones e ir asegurando los primeros compromisos, que a la larga le han sido rentables. Es decir, nada de improvisación, la hoja de ruta estaba marcada. Además, como ya hemos venido comentando porque es un secreto a voces y no se puede ocultar lo evidente, Juan Latorre ha sido el candidato impulsado desde la dirección provincial, es decir, por el propio Francisco Reyes y su entorno, aunque llame la atención que haya habido personas concretas de este mismo ámbito posicionados en la otra dirección, en todo caso las opciones no tienen más dueño que la libertad. El ya secretario general a todos los efectos ha hecho una campaña basada en la seguridad, y con un discurso conciliador, pero también ha hablado de cambio. “El cambio que tanto esperabas ya es una realidad”, afirma dirigiéndose a la militancia” a la que asegura que no le va a fallar. Una de sus grandes fortalezas es el municipalismo, una reconocida escuela de dirigentes.

Latorre y el equipo que forme, en el que previamente se había comprometido a integrar a su compañera y adversaria en esta aventura, tiene ahora un reto bastante complicado, que va a resultar fácil o difícil, va a depender de su actitud, y es la de restañar las heridas abiertas en una gran parte de las agrupaciones locales socialistas en las que sobre todo por injerencias externas, casi siempre vinculadas con el poder establecido, que se cree con derecho hasta de tutelar un proceso libre, ha contribuido a una fragmentación que si no se trata adecuadamente puede ser una fuente de conflicto. El único remedio posible es atender la pluralidad y actuar de modo generoso para que nadie se sienta excluido, o dicho de otra manera, no presentar el balance como unas primarias con vencedores y vencidos. En efecto de la cita del domingo hay que resaltar sus pros y sus contras. Lo mejor, movilizar a la militancia, y como ha reconocido la propia Ángeles Férriz, falta les hacía, y esta es una conducta que debería estar normalizada en los partidos políticos que en la inmensa mayoría consideran a sus afiliados simples convidados de piedra, y con hechos de esta naturaleza los hacen protagonistas, aunque se asuman determinados e inevitables riesgos, los hábitos no se pueden improvisar. Enhorabuena a Juan Latorre, la suya puede ser una buena etapa en la secretaría general de los socialistas y lo decimos desde el convencimiento del papel protagonista que corresponde a este partido como al resto de los que son referenciales en la provincia, porque aunque las formaciones sean fundamentalmente de sus militantes, trascienden a la sociedad y desde ese punto de vista nos afectan a todos. Que los Santos Bonoso y Maximiano le ayuden en la responsabilidad que asume, porque por lo demás si para ejercer un papel de liderazgo lo primero que hay que ser es una buena persona, todos los que lo conocen lo avalan, no seré yo, sin conocerlo, el que se lo niegue, si bien ahora tendrá la oportunidad de demostrarlo.

Y luego está Ángeles Férriz, a la que se le pueden anotar todos los calificativos que tengan que ver con fortaleza, empatía, experiencia, discurso, y eso distingue a toda su trayectoria, desde que fue capaz de sacar de la Alcaldía de La Carolina nada menos que a un icono de la derecha jienense, don Ramón. Desde fuera hubiera visto con simpatía el acceso de Férriz al poder orgánico, pero no por ir en contra de Latorre, por supuesto, y además es un asunto de la exclusiva competencia de los afiliados, pero es que le tengo alergia o cierta prevención a los poderes, los que sean, y desde este punto de vista ni siquiera voy a señalar que fuera la mejor opción, pero sí que ha representado el cambio real, no de caras sino de política y de frescura. Férriz ha sido el revulsivo, la oportunidad, la alternativa, y a fe que ha pasado por ser la verdadera animadora del experimento, sin ella no hubiera sido lo mismo, por su fuerza, por su pasión y porque domina el lenguaje político tal como lo exhibe en el Parlamento. Se ha dirigido así a los socialistas de la provincia: “Hemos hecho historia porque la militancia ha podido votar por primera vez y hemos revolucionado la provincia, llenando de vida, ideas e ilusión las casas del pueblo”. En las imágenes de la noche del domingo, mientras se veía a un Latorre pletórico, y no era para menos, noté dentro de que ella siempre tiene una cara alegre y la sonrisa la lleva puesta, la huella de una honesta decepción y de un cansancio físico por mucho que haya merecido la pena. De pronto me ha venido a la memoria la cita de Borges que viene el caso: “Hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria”. Y si no más, por lo menos la misma, así que ha merecido la pena. En este momento tiene que culminar su etapa como parlamentaria andaluza y lo demás está por venir, depende de si cuenta en los planes de María Jesús Montero y de la integración, en su caso, en el equipo de Juan Latorre.

Pues ya hay un nuevo secretario general y una aspirante que no ha llegado a la meta por poco menos de 400 votos, por tanto una victoria que nadie ha puesto en duda. Y luego está el padre de la criatura, Francisco Reyes Martínez, el que dice adiós al cargo de primer responsable de los socialistas jienenses donde ha ejercido desde hace alrededor de quince años. Desde que anoche se conocieron los resultados de las primarias muchos militantes, destacados y de las bases, le están dedicando a Reyes numerosos mensajes de gratitud, elogios que sitúan la despedida a lo grande, aunque deja el sillón de la calle Hurtado, pero va a continuar al mando de la Diputación Provincial hasta las elecciones de 2027, de hecho en estos próximos días va a estar centrado en los actos de la Feria de los Pueblos y el Día de la Provincia, que son una excelente oportunidad para elevar nuestra autoestima. Reyes ha sido y es un personaje que pasará a la historia de la provincia, y como todos los que acceden al poder para ostentarlo y también a veces, no digo que sea el caso, para detentarlo, lo justo es la proporcionalidad, fijarse en el todo porque tantos años no se pueden resumir en un par de frases de un comentario y habrá oportunidad de volver al personaje, que se va pero no se va, es más, creo que hay cuerda para rato. El bedmareño, que desde alcalde de su pueblo ha ido recorriendo todos los puestos posibles del escalafón, aunque siempre vinculado a su verdadera pasión, Jaén, y esto no admite duda, podría escribir un libro sobre su dilatada trayectoria, el virreinato heredado ha sido muy intenso y ha dado motivos para ir modelando al personaje a través de los trabajos y los días, que los ha habido, buenos, malos y regulares.

Francisco Reyes va a ser uno de los políticos con más trienios en el escenario provincial, pronto cumplirá 40 años en las distintas responsabilidades asumidas y sus principales colaboradores se han juramentado en hacerle la vida agradable y en procurar que, como los mejores toreros, salga por la puerta grande, aprovechando este momento de alineación de los astros con las visitas de ministros y ministras y los anuncios, que unos serán verdad y otros igual se caen por el camino, pero detrás de la operación de convertir a Jaén en la tierra prometida se ve la mano de su delfín Juan Francisco Serrano, que le ha salido agradecido, lo cual no siempre ocurre, lo normal es que cuando tocan el cielo, aunque sea político, ya se olviden de lo que fueron. Ahora desde el despacho de la Plaza de San Francisco es desde donde Reyes quiere coronar su obra, el Cetedex que para él es la joya de la corona y todo lo que Juanfran con algunas ayudas están propiciando para alegrarle al jefe sus días y premiar sus desvelos. En este momento se percibe que hay mucha gente que es absolutamente despiadada con el líder socialista que ha actuado como tal, en mi caso como tengo la conciencia tranquila de que en cada momento le he dicho lo que convenía, siempre desde mi particular visión, tengo que reconocer que en la política hacen falta personas como él, aunque siempre he distinguido entre el político y el gestor, y me he quedado con el segundo porque ha sido ejemplo de eficacia, es decir, proyecto comprometido, proyecto realizado. La política es otra historia, es muy dura, demasiadas tempestades, más que días soleados, y tiene sus cánones, no siempre entendibles, obedece a estrategias y trincheras, en todo lo cual a Jaén no es que le haya ido mal, sino muy mal, pese a lo cual hay que ser valiente para decir adiós, aunque me cuesta pensar en Reyes fuera del paisaje político. En fin, ahora nos hacen creer que se empieza a ver luz al final del túnel…Somos nuestra memoria, pero mejor pensar que nos queda un hilo de esperanza. A veces me refugio en la socorrida y optimista frase de Cervantes: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchar amargas dificultades”. Así sea.        

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