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Por ANTONIO GARRIDO / Por las claras y no es lamentablemente nada nuevo, la Junta de Andalucía tiene un discurso empezando por el presidente y seguido por algunos de sus consejeros, que es de halago permanente a Jaén, y que de manera existente han venido expresando, en tanto que los hechos, que son los que realmente importan, en la mayoría de las ocasiones vienen a decir todo lo contrario. No es cuestión de analizar en este momento la cantidad de desencuentros entre la ciudad de Jaén, representada por su Ayuntamiento, con el gobierno de nuestra comunidad. Los ha habido en todo momento desde el comienzo de la autonomía, con gobiernos distintos y hasta con gobiernos del mismo signo, llueve sobre mojado, pero lo que se viene observando en los últimos años ya rebasa con creces todos los límites establecidos. La Junta siempre, desde el principio, ha sido mezquina con los intereses de Jaén y sacar adelante proyectos de envergadura ha costado sangre, sudor y lágrimas, los mismos que en otras provincias se han hecho sin apenas incidencias.

El actual alcalde, Julio Millán, está padeciendo esa manera de actuar, pero no nos olvidemos que en la corta etapa de Agustín González, aunque él jamás se haya mostrado molesto por ello, la Junta trató a la capital con mucha tibieza, de hecho permitió que Jaén Merece Más rompiese su compromiso con el PP y la única y exclusiva responsabilidad estriba en que nunca hubo apuesta real, lógicamente Jaén es una capital y por esa circunstancia se le ha debido tener en cuenta, pero lejos del trato que se dispensa a otras ciudades de su mismo nivel, y parecía lógico pensar que lo que no se atrevieron a hacer siendo el PP quien gobernaba, con Jaén Merece Más, no lo iba a regalar tras la moción de censura. Al gobierno municipal de Jaén, ni agua. Se les olvida que la mala política que practique la van a padecer los ciudadanos, incluidos los que votaron a su partido en las últimas elecciones, sin mayoría para gobernar y en este momento con unas expectativas que mucho me temo no van por el mejor camino. El que avisa no es traidor.

Me alegré al conocer que hoy se iba a desarrollar un encuentro entre el alcalde de Jaén, Julio Millán, y el delegado del Gobierno, Jesús Estrella. El delegado es un político que aprendió pronto y es una persona que se podría inscribir en el grupo de los dialogantes, por tanto me resisto a pensar que lo que ha transmitido hoy a Millán sea de su cosecha, al fin y al cabo los delegados son mandados, representan al gobierno andaluz y a sus estrategias. Esta reunión de hoy ya se venía calentando en las últimas fechas al hacerse pública la noticia de que la Consejería de Fomento había remitido una carta al alcalde exigiendo que esté disponible el dinero para que el Ayuntamiento se haga cargo de las responsabilidades que le corresponden para la puesta en marcha del tranvía. Hace poco el propio Consistorio, por medio de su responsable del área de Hacienda, Francisco Lechuga, había dejado bien claro que el dinero está preparado y que el Ayuntamiento cumplirá el acuerdo en tiempo y forma. La sorpresa viene cuando la Junta, y así lo traslada su delegado, requiere un compromiso firme por parte del interventor de fondos, es decir, existe una evidente desconfianza en que el gobierno local pretenda cumplir porque se lleva este asunto al extremo y ojo, con el proceso paralizado. La pregunta ahora es si se hubiera adoptado la misma fórmula de exigencia en el caso de que continuara siendo regidor Agustín González. Lo peor no es que se solicite un documento que supongo es algo que debe tener solución para los técnicos municipales, lo que sí es preocupante es que me da la impresión de que la Junta pretende utilizar ese argumento, ya que hubiera querido tener en su poder desde hace tiempo esa certificación, para retrasar los plazos para la puesta en funcionamiento del tranvía, es decir, que en vez de en 2025 lo sea en 2026, fecha por cierto de las elecciones autonómicas, si es que no hay adelanto electoral y entonces el sistema tranviario también saldría perjudicado.

Aunque solo fuera por la vergüenza que están soportando desde 2011 los ciudadanos de Jaén por el tranvía, la Junta debería haber puesto de su parte para soslayar las dificultades y no digo hacer la vista gorda sino mantener una actitud más receptiva y de apoyo real a la ciudad. No solo no lo hace sino que por cuestiones de enfrentamiento político, porque no cabe otra interpretación cuando se pretende poner fin a un proyecto gafado, vuelte a tensar la cuerda con amenaza en el procedimiento de más tiempo para que empecemos a ver el servicio funcionando. Las propias declaraciones de Jesús Estrella, dentro de que son muy técnicas, referidas al contrato de mantenimiento y explotación, afirmando tajante que no vale la consignación presupuestaria sino el compromiso firmado por el interventor, ya son una seria advertencia, pero por si existe alguna duda añade que una vez que se presente la documentación solicitada “se podrá iniciar el expediente y cumplir con los plazos”, en referencia al mantenimiento y explotación.

Para resumir, la pelota estaba en el tejado de la Junta y esta tiene la habilidad de lanzarla al del Ayuntamiento, con la poca distancia que existe entre los dos edificios y qué difícil es llegar a acuerdos, no por el bien de ellos, sino por los ciudadanos, que están/estamos hartos de padecer a una clase política que como vengo repitiendo hasta la saciedad no está al servicio del progreso y la modernidad de Jaén sino de los partidos a los que representan, que son los culpables absolutos de que esta ciudad no progrese y la tengan entretenida en sus luchas y sus enfrentamientos cada vez más deleznables.

En la foto de los dos políticos, con cara de pocos amigos, normal cuando se está hablando de disensiones, se percibe de manera más nítida el rictus del alcalde, quien, además del tranvía, lamenta los requisitos “prácticamente imposibles de cumplir” para proyectos como el colector de los Puentes o la depuradora de Jabalcuz, así como los distribuidores de nunca acabar. Millán se expresa con pesimismo, a su entender «no se va a poder contar en la ciudad con la ayuda del gobierno de Moreno Bonilla». Estrella, más diplomático: «El Ayuntamiento de Jaén ha de ser un colaborador necesario e imprescindible». No hay complicidad, por tanto perdemos todos. Ya sabemos que se soportan, que se llevan simplemente, si nos da pena es por Jaén, porque hay posibilidades de verla crecer, pero nos ha tocado una mala cosecha política y el pueblo siempre es el que se lleva la peor parte, más en este Jaén donde somos tan dóciles y estamos tan abonados a la resignación, esa en la que en vez de dar un portazo nos refugiamos de tan escasa altura política.   

Por otra parte ayer se celebró nuevo pleno del Ayuntamiento. Lo único que trasciende en los plenos es la parte final de los mismos, las mociones, que es el capítulo en el que los grupos pueden tener su minuto de gloria y con suerte ver sus mociones aprobadas. Cuestión distinta es el recorrido de dichas mociones, ya les puedo asegurar que en su mayor parte empiezan y acaban en el salón del Ayuntamiento. Una cuestión sí está clara de principio, dime qué votas y te diré quién eres, porque las mociones se han convertido, salvo casos muy excepcionales, en dardos de unos grupos contra otros, es decir, desde el poder o desde la oposición. El PP no pasa ni una cuando se trata de criticar a la Junta y el PSOE suele hacer lo propio si la diana es el Gobierno. Jaén Merece Más no se olvida de su mala experiencia con los populares y Vox alguna vez introduce un matiz propio de la marca, pero normalmente, al menos en el Ayuntamiento de Jaén, se distinguen, en el interés por los asuntos locales, por ejemplo ayer se le aprobaba por unanimidad la moción solicitando la regularización urbanística de La Manseguilla, esa zona que ha sido objeto hace meses de una incomprensible disputa entre ayuntamientos, siendo entonces del mismo partido. Me alegro por La Manseguilla, que es una zona que merece la pena cuidar.

Al grano, si se presenta una moción para apoyar a las madres y padres del Colegio Alfonso Sancho, que vienen luchando porque no supriman líneas, ya de entrada parece claro que se diga lo que se diga el PP va a estar en contra y todos los demás a favor, excepto Vox que sostuvo una diferencia en una de las dos propuestas presentadas, por PSOE y JM+. Si se presentaba una moción sobre la residencia López Barneo, que es de la Diputación, y que por las imágenes y documentos que se han difundido no pasa por su mejor momento, aunque la Diputación niegue la mayor, aquí es el PSOE el que se queda en solitario para rechazarla en tanto que su socio, Jaén Merece Más, para escaparse, se queda en la abstención. Ya ustedes sacan sus propias conclusiones. Las mías son que las mociones son brindis al sol, para buscar los titulares de los medios informativos, y que es una obviedad que el PP en el Ayuntamiento es el mayor aliado de la Junta en la ciudad, da igual de qué se trate, y que el PSOE hace lo propio, a veces violentando al grupo de Jaén Merece Más, beligerante con la Junta, pero en una posición más abierta en términos generales, porque lo suyo es hacer ciudad y por el momento no tiene demasiadas hipotecas. Les invito a que sigan los plenos del Ayuntamiento, hay posibilidad de hacerlo y es mejor verlo que nos lo cuenten.  

Foto: El alcalde, Julio Millán, y el delegado del Gobierno de la Junta, Jesús Estrella, durante su reunión.

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