Por ANTONIO GARRIDO / Lo puedo decir de mil modos diferentes, pero solo hay una forma de expresarlo claramente, y es que el tren define muy bien el olvido histórico de esta tierra en tanto que el dichoso tranvía, del que estos días nos han presentado el penúltimo episodio, uno más en casi quince años, representa con la máxima nitidez la incompetencia y la ineficacia de las administraciones y por tanto de los políticos que han intervenido para que el proyecto del sistema tranviario fuera realidad. Todos lo han utilizado con fines partidistas o en ocasiones algo peor, tratando de ahorrar en Jaén para dedicarlo a otros lugares más vistosos, que de todo ha habido en la viña del Señor, pero lo de ahora ya no tiene nombre, que a falta de meses para que teóricamente empezara a funcionar y al fin lograran casi convencernos de que se había firmado la pipa de la paz con el convenio entre Junta y Ayuntamiento, vienen con la desconfianza ciega hacia el actual gobierno municipal. Cuando hay voluntad política todo lo demás sobra, aunque haya textos legales. Tampoco se atrevieron a montar el espectáculo en su día, puesto que la Consejería defiende que la petición para obtener el certificado del interventor de la existencia de fondos para asumir la responsabilidad municipal llegó al Ayuntamiento en noviembre y la moción de censura fue el 3 de enero. Nadie supo nada. Ni siquiera es eso lo peor, sino las declaraciones que estamos leyendo, viendo u oyendo, que nos dejan perplejos, porque se acusan de politizar y una vez más el PP pretende aparecer como hermanita de la caridad.
Todos son culpables, el PSOE que pudo actuar y estaba cantado en el principio de acuerdo entre Felipe López, Francisco Reyes y Javier Márquez, donde se perdió la gran oportunidad y el resto de la historia ya se sabe y ahí ya no cabe la menor duda de que quien tiene que entonar el mea culpa es el Partido Popular. Entiendo, pero evidentemente no comparto, que Agustín González, que todavía no ha encontrado su sitio como jefe de la oposición, al menos a mi modo de ver, barra para Moreno Bonilla en vez de sistemáticamente, con razón o sin ella se avenga a razones, pero este nuevo conflicto del tranvía es, lo repito una vez más, para decir «hasta aquí hemos llegado» en nuestra política local. También lo reitero y el que avisa no es traidor, si algunos creen que están en el camino de sumar votos para la causa, ya les digo que se equivocan. No tengo una bola de cristal, pero piso mucha calle y hablo con mucha gente, y además como no me une nada a ningún partido, salvo el respeto por todas las siglas y el reconocimiento a la labor que realizan algunas personas, porque tampoco pretendo que paguen justos por pecadores, ya les aviso de que obtener confianza y crédito es algo que no es fácilmente perceptible, y desde luego no se mide por los “me gusta” y los saludos que un responsable político pueda recibir por la calle, a veces gestos solo de cortesía.
Que lo digan claro, lo que ocurre es que la Junta no tiene intención de poner en marcha el tranvía, pese a que el dinero proviene de los fondos europeos, ese dinero que con tanta facilidad se jactan de regalarnos o la Junta o el Gobierno central, parece que saliera del bolsillo de los políticos que nunca nos ayudaron, todo lo contrario, lo que ocurre es que aunque sea poco, mucho menos de lo que nos prometieron, los fondos Next Generatión nos están sacando de apuros y ojalá que duren mucho porque si tenemos que esperar a que la transformación de Jaén la hagan las administraciones de sus presupuestos, y me estoy refiriendo a la Junta de Andalucía y el Gobierno central, que manejan dinero, aunque los presupuestos de Sánchez ni están ni se le esperan.
Lo dicho, desde hace décadas el sino de esta provincia, y muy especialmente de su capital, es ir sumando hitos desagradables, proyectos que en algunos casos se vienen alargando décadas, entre los que la Ciudad Sanitaria y la Ciudad de la Justicia son los más relevantes. Cierto que no los abordó el PSOE en su nefasta actuación en la Junta, sobre todo los últimos años fueron de una orfandad tremenda, Griñán y Susana Díaz, el Museo Íbero y el Centro de Salud del Bulevar fueron sus éxitos en una prolongación de años. El primero comprometió el Grado de Medicina en 2010 y hasta hace poco no se pudo poner en marcha y gracias a la decisión valiente del anterior rector Juan Gómez. El Ministerio de Transportes ha venido con su titular, Óscar Puente, y de entrada hay que agradecerle, es un decir, que venga a Jaén con un compromiso bajo el brazo, cuestión distinta es que lo que para algunos va a hacer historia, para un servidor es bastante poco para lo que esta capital necesita, el inconveniente es que no nos daremos cuanta de la estocada a nuestro futuro hasta que pasen unos años y seamos plenamente conscientes de que seguimos fuera del ámbito de la convergencia. Conozco ese conocido refrán de que “más vale pájaro en mano que ciento volando”, pero muchos llevamos años apostando por la ambición y a la primera de cambio nos conforman, porque hay mucho dinero y es necesario gastarlo ¡ya!, a una sombra de lo que hubiéramos deseado para Jaén. En cuanto a que una asociación de vecinos, Expansión Norte, haga una encuesta y ofrezca una alternativa, lo que no puede es convertirse en vinculante, pero la participación ciudadana no debe alentarse solo cuando nos parezca bien o el grupo que impulse nos sea más favorable. Esta es precisamente la cuestión, se ha impuesto un modelo y después de tantos años de espera lo lógico es que decidan los jienenses y debatan los afectados.
Por eso digo al principio y repito ahora, el tren define mejor que ninguna otra infraestructura el abandono, la afrenta, el olvido al territorio, y todo está escrito. El tranvía es la vergüenza del siglo XXI, y cada día lo tengo más claro, siguiendo la trayectoria de lo que ha ocurrido con este proyecto, terminado en 2011 y que llegó a funcionar en pruebas, pero siguiendo su discurrir paso a paso como me he atrevido a hacer en varias ocasiones, me lleva a concluir, tampoco hay que hacer ningún máster para ello, que el gran problema de Jaén han sido sus políticos, sobre todo el enfrentamiento continuado entre los gobiernos de la Junta y del Ayuntamiento, por supuesto con nombres y apellidos, que contribuyeron a denigrar la imagen de esta capital, y aún se atreven, los que han recibido esa herencia, en tratar de hacernos comulgar con ruedas de molino. Me consta que hay grupos sociales organizándose para salir a la calle a poner colorados a quienes con el tranvía han logrado que en Jaén estemos hoy indignados, hartos de estar hartos, hay veces que duele tanto Jaén que no sé cómo permitimos que se nos falte el respeto de esta manera y los responsables se vayan de rositas.
La última movida de ficha de la Junta, con sus colaboradores necesarios, es difícil de mejorarla en lo que tiene de abuso, no hacia el equipo de gobierno del Ayuntamiento, no, sino hacia una ciudad. Con las ganas que tengo de subirme al tranvía y también por pura vergüenza ajena, de dejar de ser el hazmerreír andaluz y español, porque cada visitante que llega a la capital se queda perplejo, no es para menos, al presenciar una infraestructura que ha habido que ir manteniendo, lo que ha supuesto un gasto añadido, es decir, encima despilfarro, ignoro por dónde irá ya el gasto del tranvía por tanta dejadez. Por cierto, ya avisé hace meses que no me creía en absoluto que los vagones estuvieran en la calle en 2025. Una manera de hacer política que suma casi quince años y en la que llueve sobre mojado porque salpica a unos cuantos proyectos consistentes con los que nos tienen entretenidos a base de mentiras piadosas. Hay mucho que pedir y que exigir a la Junta, la lista la llevamos todos en la memoria, solo que el caso concreto del tranvía ya nos supera, en efecto deberíamos salir a la calle, empezando por los jóvenes estudiantes, porque el transporte discurre por el entorno de la Universidad, hay que reaccionar, todo menos ser sujetos pasivos de un hecho que por repetido en la reciente historia en todas las direcciones, no se puede ni se debe consentir, la bofetada al Ayuntamiento en la cara de Jaén y de los jienenses. ¿Dónde hay que manifestarse?
En fin, que hoy quería tratar del ‘efecto Trump’ sobre productos de nuestra tierra como el aceite de oliva, con sus anunciados aranceles, segunda edición, y de paso de muchos de los gobernantes que nos han tocado en suerte en este delicado momento, pero en próximos días habrá oportunidad porque el inquilino de la Casa Blanca nos va a seguir deparando desagradables sorpresas. Quienes le apoyan, que los hay, estamos esperando que tengan algún gesto de solidaridad hacia sus compatriotas que se van a ver directamente afectados. Estados Unidos fue un referente en muchas cosas en el pasado, lo teníamos idealizado, hemos asumido parte de sus costumbres, pero de un tiempo a esta parte se ha convertido, lo han convertido, en una caricatura, un tipo tan dañino como Trump está haciendo daño actuando como si el mundo entero le perteneciera, saltándose a la torera las normas de la diplomacia y haciendo saltar por los aires la economía. Menuda epidemia de gobernantes, con cuánta paciencia hay que soportar el día a día de escándalos y narcisismos.