Por ANTONIO GARRIDO / Mañana, Dios mediante, el actual presidente de la Confederación de Empresarios de Jaén, Bartolomé González Ruiz, va a someter su cargo a la asamblea general de su organización y no existe la menor duda de que va a revalidar su cargo y lo hará a lo grande y con la presencia de dos testigos excepcionales como son el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el de la CEA, Javier González de Lara, los dos jefes de la patronal, en España y Andalucía, respectivamente, que apoyan el talante de su hombre en Jaén, pero sobre todo los resultados de su gestión desde que en junio de 2021 se comprometió a conducir al empresariado de nuestra provincia por el buen camino, y el balance parece darle la razón, un considerable aumento de socios para la CEJ, más músculo, es decir, más presencia e interlocución en todos los sentidos, con lo que ha recuperado protagonismo empresarial y social y el papel que le corresponde dentro de las instituciones y en todos los lugares donde se encuentra representado como agente social relevante, asumiendo la fuerza perdida durante una anterior etapa, pero además, en el camino, por un golpe de suerte, y se está convirtiendo en una de sus grandes fortalezas en esta última etapa, el Cetedex ha puesto a prueba la capacidad resolutiva y de reacción de la patronal jienense para responder a las llamadas que se le requerían desde Defensa para participar activamente en este importante proyecto del que González es un firme defensor porque ya se ha conseguido que varias empresas participen, aunque sea como una UTE, en las obras del Campus principal, pero es que al tratarse de una infraestructura tractora ha puesto las pilas a la organización empresarial para no perder ni una sola oportunidad que se le brinde a la provincia para que lleguen nuevas compañías, sobre todo de origen tecnológico y avaladas por la propia Universidad de Jaén, y eso es lo que pide Bartolomé González, alfombra roja a todos los proyectos de la iniciativa privada o público-privada que manifiesten su interés por instalarse en nuestro territorio para crear empleo y riqueza.
El tiempo pasa muy deprisa, pero aún recuerdo con nitidez las primeras declaraciones a su llegada a la presidencia de la CEJ de Bartolomé González, cuando se hizo la ya célebre pregunta del millón: ¿por qué no somos capaces de salir del abismo que parece haber entre los dichos y los hechos?, es decir, pasar del diagnóstico de la provincia, suficientemente conocido porque pocos territorios como el nuestro han sido tan estudiados, empezando por su Plan Estratégico, pero en efecto porque se conocen las fortalezas y las debilidades lo que corresponde es actuar y sin pérdida de tiempo. Y en eso se está, aunque de la misma manera que existe esa visión optimista del presidente de la CEJ al que cada vez que le escuchamos alguna intervención siempre aporta positividad y se le notan las ganas de que Jaén resucite, lo que nunca hace es un ejercicio de deslealtad a su tierra, porque lo mismo que cree en las posibilidades que ofrece una provincia con tantos y tan variados recursos, arrastra una pesada losa, una gran adversidad de primer orden, la carencia de infraestructuras de comunicaciones, tanto por ferrocarril como por carretera, asunto de sobra conocido, y de energía eléctrica, que nos sitúa en la irrelevancia más absoluta, y ambas son vitales para atraer empresas ahora, en un momento que parece dulce, y en el futuro. El propio presidente de la CEJ lo afirma con toda crudeza: la falta de infraestructuras es una barrera, a veces infranqueable, al desarrollo de la provincia.
Los empresarios, mientras demandan a las administraciones no cejan en su empeño y en la parte que les toca hacen sus deberes, pero el crecimiento de una provincia, su desarrollo social y económico depende de grandes inversiones, de las que esta provincia ha estado ausente y esa es una responsabilidad de la que tienen que dar cuenta los gobiernos tanto de España como de Andalucía. Los empresarios ya cumplen lo que les corresponde haciendo pìña y estando dispuestos en todo momento a ser actores protagonistas, forzar a los gobiernos a que sean más proactivos y a tender puentes con organizaciones empresariales de otras provincias para mantener unidad en torno a proyectos de alcance con intereses comunes, casos de la A-32 o de la A-306, la autovía que debería unir a Jaén y Córdoba y que se sigue negando por parte del gobierno andaluz, luego de haber sido comprometida durante tantos años.
La Confederación de Empresarios de Jaén tiene una muy buena relación tanto con CEOE como con CEA, por lo que se espera que en el acto de mañana sus presidentes, conocedores de la situación de la provincia de Jaén, y tanto de sus oportunidades como de sus carencias, se conviertan en los grandes aliados que se precisan para combatir una situación tan prolongada en el tiempo y que nos ha estado impidiendo salir del pozo en el que la política nos metió con su olvido, aunque en parte también cabe entonar el mea culpa general de no haber sabido luchar contra ese lastre por el legado histórico de la resignación con el que socialmente hemos estado renunciando a exigir un trato de justicia a nuestra dignidad a los actores políticos de todos los tiempos. Con respecto al de ahora, queremos interpretar los discursos y la manera de obrar de Bartolomé González como un compromiso para no bajar la guardia, aunque aspirar a la convergencia con otras zonas incluso de nuestro propio entorno y no quedarnos en el furgón de cola en el que nos ha ido dejando, es seguro que necesitará de mucho esfuerzo y tesón. No es fácil, pero sí es apasionante,.
Enhorabuena por adelantado al dinámico empresario Bartolomé González Ruiz, de Úbeda tenía que ser, porque en estos cuatro años se ha hecho camino al andar, como diría Machado, en el sentido de que ha sido una etapa fértil en resultados y en expectativas a pesar de las dificultades de un tiempo tan convulso por este mundo tan globalizado en el que con frecuencia se cuelan situaciones indeseables que hay que lidiar, pero en nuestro caso el único objetivo que debe centrar la atención es dar cuerda al reloj de nuestra provincia y que el futuro nos haga al fin justicia y encontremos la palanca que nos ponga en nuestro sitio. ¿Por qué no somos capaces de salvar el abismo?, se preguntaba hace casi cuatro años Bartolomé González. Porque solos, aunque queramos, no podemos. Porque quedarse a vivir en la parálisis del análisis no debemos tolerarlo porque aspiramos legítimamente a tener peso en el concierto andaluz y abandonar para siempre ese furgón de cola en el que nos metieron todos los gobiernos que en algo sí se pusieron de acuerdo, en dar la espalda a Jaén, aunque curiosamente siempre han venido con halagos para decirnos que somos su apuesta y su prioridad. Con esta CEJ y este presidente emprendedor, comprometido y valiente, y por supuesto con su equipo, sabemos que habrá una organización tirando del carro y cuatro años para que un empresario curtido en mil batallas, trabajador, empático y dialogante, el perfil de liderazgo para este tiempo en el que estamos, trate de recomponer la figura de esta provincia siempre en edad de merecer.